*Narra Allysson*.
Llegué a casa después de otro día abrumador, tantos exámenes me habían dejado agotada.
Abrí la puerta y entré haciendo en menor ruido posible. No, no sirvió de nada.
-¡Allysson!, ¡ya estás en casa!-. Dijo una voz al otro lado del pasillo.
-Hola mamá...-. Contesté sin demasiadas ganas.
-Ven a la cocina, ya tienes la merienda preparada-.
¿Merienda?, ¿desde cuando yo merendaba?.
-No tengo hambre, es más, tengo tantos deberes que cuando antes termine, mejor-. Acto seguido, subí rápidamente escalón a escalón hasta llegar al piso de arriba, donde reinaba el silencio y la tranquilidad.
Nada más acceder a mi habitación encendí el ordenador e inicié sesión en Tuenti.
''Que esté conectada'' rogaba una y otra vez.
-¡Sí!-. Grité al ver que, efectivamente Lucía ya mantenía conexión a Internet.
Sin pensármelo dos veces abrí la ventana de chat y tecleé.
''¿Cómo está mi Canaria favorita?''.
A lo que ella, como más tardar, tres minutos contestó.
''Bueno Ally, es que, como conoces a tantas''.
Después de ese momento, la conversación fluía como siempre. Nos contábamos nuestros respectivos días, si había alguna novedad con los chicos, y lo más importante, nos reíamos juntas.
Sí, quizás no conozca a Lucía tanto como me gustaría. Tal vez nunca la vea en persona. Pero la palabra ''rendirme'' no está en mis planes.
Nunca había entablado tal amistad con alguien. Incluso creo, que me entendía mejor que mis propias amigas del instituto.
Todo era risas y fiestas, hasta que ella dijo tajante.
''Tengo algo muy importante que decirte...nadie lo sabe, tan sólo una de mis compañeras de clase''.
Me quedé de piedra, no reaccioné, sentí como la sangre que recorría mi cuerpo se paralizaba.
Un sentimiento de confusión inundó mi mente dejando apenas espacio para las ideas que poblaban mi cerebro.
Después de poner los pies de nuevo en la tierra, contesté con un simple ''dime'' lleno de preguntas sin responder.
*CONVERSACIÓN POR CHAT*.
Yo: ¿Qué te mudas?.
Lucía: Sí, a Londres.
Yo: Lucía, ¡eso es genial!.
Lucía: Por una parte sí...pero por otra, ¿sabes lo mucho que me ha costado encajar aquí?.
Yo: Te entiendo, me pasa lo mismo.
Lucía: Tendré que dejar toda una vida atrás, conocer gente nueva, instituto nuevo...
Yo: ¿Y cuándo te vas?.
Lucía: Al final del trimestre, tan solo queda un mes.
Yo: Pff, que chungo suena todo...
Lucía: Ya...
Yo: Pues mira, a mi me pasó lo mismo o, ¿crees que yo me quería venir a vivir aquí?
Lucía: Ya, pero lo tuyo es diferente, llevas ahí casi 3 años, tu conoces gente y sabes hablar perfectamente el idioma, pero yo...
Yo: ¡De peros nada! Verás como enseguida te haces amiga de casi toda la ciudad, además, inglés es inglés y se aprende rápido.
Lucía: Sabes, tienes razón. No sé como lo haces, Ally, pero siempre me sacas una sonrisa aunque haya tenido un mal día.
Yo: Aprendí de ti.
*UN MES DESPUÉS*.
*Narra Lucía*.
-He aquí la última caja-. Dije mientras depositaba aquel enorme trozo de cartón en el camión de mudanzas.
-¿Estás segura de que no queda nada más en tu habitación?-. Me preguntó mi madre.
-Creo que no...-.Suspiré-. Subiré de todas formas, quiero despedirme...-.
-¿Despedirte de qué?-.Rió mi odioso hermano.
-Marcos, al menos yo tengo sentimientos y echaré de menos este sitio-. Dicho esto, recorrí los pasillos que una vez me vieron crecer, unos pasillos que ahora no tenían vida propia.
Puse los pies en mi habitación y observé cada rincón. Todo estaba igual, no había muebles, ni tampoco fotos en las paredes, pero era la misma habitación de antes. Me acerqué hasta el pequeño armario empotrado que había en una de las paredes, abrí las puertas con muchísimo cuidado y me dispuse a mirar todas y cada una de las estanterías. Allí, suavemente, yacía una foto. La cogí cuidadosamente y contemplé la imagen.
Era una foto de mis amigas y yo. Teníamos tan solo cinco años cuando nos conocimos.
Estábamos las tres en bañador, disfrutando en la playa con nuestras respectivas familias.
¿Cómo era posible haberme olvidado por completo de ella?. No le dí mas vueltas, y doblé la foto a la mitad para luego guardarla en el bolsillo trasero de mi pantalón.
-¡Lucía!, ¡baja ya!, ¡el taxi ya está aquí!-. Gritaron desde la puerta de entrada.
-¡Ya voy!-. Contesté.
Miré la hora, las doce en punto de la mañana.
Teníamos una hora y media para llegar al aeropuerto y facturar las maletas.
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Pues aquí el primer capítulo, esperamos que os haya gustado mucho, mucho.
Un beso y gracias por leer.
Allysson y Lucía♥
jueves, 21 de febrero de 2013
sábado, 16 de febrero de 2013
Sinopsis.
¿Cómo es posible que la mejor persona que me entiende no la conozca en persona?
Pues sí, si es posible. Esto no es una historia más, sólo es el comienzo de un relato que acaba de empezar.
¿Te atreves a seguir leyendo?.
Pues sí, si es posible. Esto no es una historia más, sólo es el comienzo de un relato que acaba de empezar.
¿Te atreves a seguir leyendo?.
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